Medellín necesita hoy replantarse su política de seguridad. Porque un proyecto anticriminal, además de ser insuficiente, podría (sin quererlo) contribuir a la perpetuación de las prácticas criminales que se han apoderado de la ciudad.
Por ejemplo, lo que está ocurriendo en Altavista, Belén y Robledo, es paradigmático de los desafíos que la ciudad enfrenta en territorios donde las estructuras criminales siguen siendo los amos y dominan a través de amenazas, homicidios selectivos, desplazamiento forzado, reclutamiento, utilización de menores, extorsiones, ejercicio del liderazgo social, etcétera.
Frente a este fenómeno se necesita, por un lado, una acción represiva más incisiva y una coordinación institucional más eficiente; y, por otro lado, se...