A los que estamos fuera se nos olvida, pero Cuba es una dictadura. Eso es algo imposible de olvidar para los 11 millones de cubanos que están dentro de la isla. Lo sufren todos los días.
El deshielo de poco más de un año entre los gobiernos de Washington y de La Habana ha cambiado la conversación. En lugar de hablar de la falta de libertades, de las enormes carencias económicas y de violaciones a los derechos humanos, las noticias reportan la reapertura de embajadas, más turismo y hasta el posible fin del embargo. Los más atrevidos imaginan, también, el regreso de Guantánamo a manos cubanas.
Pero en el fondo, Cuba sigue siendo una dictadura. El dictador Fidel Castro le heredó el puesto a su hermano Raúl, y ahí solo sus chicharrones truenan. No...