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21 de abril: un mensaje contundente al Gobierno

El tiro le saldrá por la culata al gobierno, y la derrota electoral que recibirá el petrismo en 2026 será directamente proporcional a la sordera que está demostrando hoy.

24 de abril de 2024
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  • 21 de abril: un mensaje contundente al Gobierno
  • 21 de abril: un mensaje contundente al Gobierno

Por Daniel Duque Velásquez - @danielduquev

Las marchas del pasado domingo contra el gobierno del presidente Petro marcan un antes y un después en su periodo. Esta vez la marcha era convocada por las asociaciones de pacientes, las organizaciones de profesionales de la salud, los camioneros y, en general, por personas de a pie que se encuentran inconformes con la manera en que se está gobernando a Colombia. Marcharon personas que votaron por Fico, por Rodolfo, por Fajardo y algunos que en segunda vuelta votamos por Petro. Era una marcha ciudadana, de personas preocupadas por su salud y la de sus familiares, de gente que quiere soluciones a sus problemas cotidianos, de una ciudadanía que cada vez es más exigente con sus gobernantes. Omitir esta realidad es sencillamente ceguera o fanatismo.

Sin embargo, la reacción del presidente y de algunos hinchas furiosos del gobierno —la mayoría de ellos funcionarios subordinados de Petro—, ha sido insultar y menospreciar las manifestaciones, cayendo en el peor error que puede cometer un gobernante: creer idiotas a los electores. La misma receta la usaron Santos y Duque, y el resultado fue manifestaciones cada vez más masivas. El tiro le saldrá por la culata al gobierno, y la derrota electoral que recibirá el petrismo en 2026 será directamente proporcional a la sordera que está demostrando hoy. Colombia tiene un sistema de salud en crisis; el orden público está gravemente alterado —para el cierre de esta columna el Indepaz registraba 20 masacres y 51 líderes sociales asesinados en lo que va de 2024—; la situación energética es desafiante, pues la demanda de energía crece a una velocidad mayor que la oferta, mientras que el nivel de los embalses que vemos hoy, nos hace pensar que el próximo fenómeno del Niño tal vez no lo aguantemos sin un racionamiento.

Pero además de mostrar una profunda incompetencia para atender estos asuntos estratégicos del país, cada día que pasa salen nuevos escándalos que salpican al gobierno, como lo ocurrido con los carrotanques de La Guajira, los gastos suntuosos de la primera dama, o las explosivas revelaciones que darían cuenta de que Petro y Ricardo Roa habrían recibido donaciones no reportadas durante la campaña de parte de unos presuntos delincuentes que hoy están imputados por la Fiscalía por captación masiva e ilegal de dinero y lavado de activos.

Había muchas razones para salir a marchar, y cada vez habrá más, pues la respuesta de Petro a las manifestaciones fue su ya acostumbrada arrogancia que no le permite decir otra cosa más allá de su trasnochado discurso de clases. Petro enarbola un discurso de justicia social, pero sus malas políticas en salud, economía, paz y seguridad, están afectando especialmente a las comunidades más vulnerables del país. Colombia no merece seguir en la mitad de una pelea entre los que hoy malgobiernan el país y los que lo han malgobernado los años anteriores. El poder político no puede seguir en manos de los que buscan dividirnos entre buenos y malos, se requiere un gobierno de concertación que junte a nuestra sociedad polarizada en torno a propósitos comunes. .

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