Dos hombres y sus declaraciones para entender la encarnación de la irracionalidad. De un lado un veterano de las luchas conservadoras como José Galat, enardecido en su locura arcaica, que enfrenta la visita del Papa Francisco a nuestro país al considerar que el argentino es la personificación del liberalismo impío. Que no es un vocero legítimo de Roma y, como usurpador, reemplazó a Benedicto XVI gracias a tramas de conspiración y juegos diabólicos.
El otro ejemplo de insensatez: Ricardo Puentes. Un político que se dice periodista, miembro fundador del Centro Democrático, que renuncia a la colectividad porque considera que la guerrilla y el comunismo se tomaron al partido más derechista que ha visto nuestra débil democracia en años. Francisco...