Diciembre, Adviento y Navidad van de la mano. Cada palabra expresa relación con las otras dos. Diciembre, último mes del año. Adviento, espera del que ha de venir. Navidad, nacimiento de Dios como hombre.
La esperanza, el distintivo de diciembre, es el distintivo del que tiene fe, del creyente, que es vivir anticipando el futuro en el presente, no como realidad de espacio y tiempo, sino como la llegada de alguien que lo es todo: Jesús de Nazaret, Dios haciéndose hombre, el acontecimiento más grandioso de la creación.
En su omnipotencia, el Creador llega a ser lo que no era, hombre. “Y la Palabra se hizo hombre” (Juan 1,14), dice, fuera de sí, el evangelista. Por lo cual, es digno de toda admiración lo que afirma José Ortega y Gasset: “El hecho...