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Diego Fernando Gómez

Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.

No pasó por la mente

hace 8 horas
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  • No pasó por la mente

Por Diego Fernando Gómez - opinion@elcolombiano.com.co

En la situación de Medellín a comienzos de este siglo, era impensable que pudiera ser un destino turístico o de residencia temporal o permanente de extranjeros.

Entre 2000 y 2001 Medellín entró en una nueva fase de agravamiento de la violencia luego de la reducción observada en los años previos: tras haber bajado de 4.538 homicidios en 1994 a 3.289 en 2000, la ciudad volvió a registrar incrementos anuales y alcanzó 3.678 asesinatos en 2001, con una tasa de homicidios desproporcionadamente alta en comparación internacional. Este repunte se relacionó con una combinación de crisis económica, deterioro social y afectación particularmente fuerte sobre la población joven, junto con la urbanización del conflicto armado, expresada en la entrada y confrontación de guerrillas, milicias y estructuras paramilitares como el Bloque Cacique Nutibara y el Bloque Metro en varias comunas, especialmente la 6, 7, 8, 9 y 13. En ese contexto ocurrieron atentados y masacres de alto impacto, como los carros bomba de El Tesoro y el Parque Lleras en enero y mayo de 2001, la masacre de Pedregal y la de El Peñol, mientras crecía de manera acelerada el desplazamiento forzado hacia la ciudad y se acumulaban también denuncias e investigaciones por ejecuciones extrajudiciales en la jurisdicción militar de la región.

Mientras se trabajaba en Antioquia Siglo XXI y la revitalización de la economía, la última actividad que se nos ocurría como clave era el turismo, y mucho menos ser un destino de estancias medias. Si se decidió impulsar ferias y encuentros empresariales, y esos visitantes empezaron a hablar de un nuevo Medellín.

La ciudad se convirtió en un destino atractivo para nómadas digitales y turistas a través de una transformación gradual de casi dos décadas, más que por un cambio repentino. Más que en resolver problemas, la ciudad y su ciudadanía se concentraron en crear una nueva realidad. En ese proceso coincidieron una reducción muy marcada de la violencia, una estrategia de urbanismo social que integró barrios históricamente marginados mediante infraestructura de movilidad, espacio público y equipamientos urbanos, y un reposicionamiento económico e institucional que proyectó a la ciudad como un entorno de innovación, emprendimiento y atracción de talento. A ello se añadieron condiciones favorables para el trabajo remoto, como clima templado, costos relativamente competitivos, oferta de coworking, vida cultural activa, mejor conectividad aérea y un marco migratorio que facilitó la llegada de nómadas digitales.

Al mismo tiempo, la ciudad transformó su narrativa turística: dejó de depender solo de atributos tradicionales como la feria o el clima, y empezó a ofrecer experiencias urbanas, culturales y territoriales asociadas a su propia historia de renovación. Esa reputación fue reforzada por plataformas digitales, redes sociales y recomendaciones entre viajeros, lo que amplificó su visibilidad internacional.

El resultado es que en Antioquia se está configurando un auge de la construcción orientada al turismo: en los próximos dos años comenzarán 19 proyectos no residenciales que suman más de 179.000 metros cuadrados, de los cuales el 57% se destinará a hoteles, vivienda turística y rentas cortas, según datos de Camacol Antioquia con corte a diciembre de 2025. Jesús Chaves de Camacol Valle, en un reciente estudio basado en datos de AirDNA presentó lo que es la nueva realidad de Medellín y Antioquia en Colombia: es la región de las estancias medias para extranjeros.

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Diego Fernando Gómez

Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.

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