Durante el siglo XIX, una norma de política internacional española recomendaba: ‘Con todo el mundo en guerra, pero en paz con Inglaterra’. Era un reconocimiento del poderío de la Royal Navy así como de la tenacidad combativa de los ingleses, una vez enfrentan un conflicto bélico. De allí que se afirmara que los ingleses pierden todas las batallas excepto la última. Al parecer, el General Leopoldo Galtieri no estaba familiarizado con estos conceptos en 1982, cuando decidió brindarles, por la fuerza, los beneficios del régimen dictatorial argentino a los súbditos de la Reina Isabel en las islas Malvinas.
Pero Inglaterra no se convirtió en una potencia mundial sólo a base de proezas militares. Un servicio diplomático sobresaliente contribuyó a...