Cuando se asumen responsabilidades en cargos que implican liderazgo se hace necesario tener mucho carácter, equilibrio y sensatez. Además de estas características que creo son necesarias, a mi parecer hay una que es imprescindible: visión de futuro. Por desgracia, en el mundo actual, tan dado a la inmediatez, a funcionar bajo la tiranía efímera de las encuestas y Twitter, esta característica tiene poco valor y es menospreciada.
El filósofo Soren Kierkegaard escribió que “La vida solo puede entenderse hacia atrás, pero hay que vivirla hacia adelante”. Y esa paradoja básica desentraña lo que implica poder ser un visionario: entender el pasado y aplicarlo al futuro. Algo que no siempre sabemos hacer. Tener visión de futuro puede ser entonces determinar...