En la columna anterior hice referencia a la corrupción y a la manipulación electoral como factores que indican que estamos ante un fracaso de la democracia. Esto está directamente vinculado con algo más grave: el fracaso de la educación.
El fracaso de la educación tiene que ver con tres asuntos: i) la deficiente cobertura educativa, particularmente en los niveles técnico y superior. Aunque “hoy, el 85 % de los niños estudia en la escuela primaria y el 72 % de los jóvenes asiste a la secundaria, en el nivel universitario cerca de 6 de cada 10 jóvenes se quedan sin acceder a un programa universitario técnico o profesional” (De Zubiría); ii) el plebiscito permitió ver con claridad que existe un porcentaje importante de la población que es manipulable...