Hace unos meses escribí un artículo sobre la telenovela de Las hermanitas Calle que recién comenzaba, y hoy, pocos días después de su final, vuelve la burra al trigo.
Creación de César Augusto Betancur, “Pucheros”, los libretos quedaron como bordados a mano por una monja: Impecables. Una historia coherente, bonita, pacífica, natural y bien contada que nos dejó saber, en 80 capítulos, que las novelas sin capos, sin drogas, sin matones, sin sexo explícito y morboso, sin sangre y sin violencia, también venden y son ganadoras.
Porque muy al pesar de quienes denigran de la televisión, la novela no la vimos 100 ni 200 desprogramados. La vimos millones de colombianos que, de muchas maneras, nos sentimos identificados con lo que somos en esencia. Y atrevida...