Sí, claro que Medellín es una ciudad vital, en general hospitalaria, atractiva, interesantísima para cualquier ciudadano del mundo por incontables motivos, pero tapar el sol con la mano para que el problema de la inseguridad deje de ser la gran prioridad y pase al cuarto renglón en importancia, después de la salud, el empleo y la educación, es un error que puede atribuírsele a la tendencia autocomplaciente que hace dudar de la encuesta sobre percepción de la calidad de vida que presentó Medellín cómo vamos hace tres días.
No se trata de retomar la discusión sobre la diferencia en la encuesta entre la percepción y la realidad, ni de ignorar y descalificar la bondad de intención y el esfuerzo denodado, notorio y plausible del Alcalde y sus colaboradores...