El proceso de paz ha sido cuestionado por diferentes actores desde su inicio. Muchas críticas son válidas. Otras son muy problemáticas porque no aceptan el sentido político de la negociación, por ejemplo: la impunidad que resultará de los acuerdos y la participación política sin que los guerrilleros hayan cumplido las penas impuestas por los tribunales.
Pero el más sofisticado y temible ataque contra el proceso proviene de los Estados Unidos, y consiste en utilizar la extradición como arma política para minar la posibilidad de la paz que Colombia aspira realizar.
Sobre la detención de Santrich no conocemos más que un vulgar espectáculo, dramatizado por el fiscal Martínez mostrando unos videos y billetes marcados. Aunque sostenga que hay pruebas...