Me van a disculpar, pero me he pasado las últimas dos semanas escuchando un montón de discursos en las convenciones de los partidos Demócrata y Republicano, y estoy saturado de promesas, ataques y malas bromas. (El infierno debe ser escuchar discursos políticos eternamente).
Pero más allá de las palabrerías, me quedo con la sensación de que el experimento llamado Estados Unidos está viviendo un momento crucial de su historia moderna. O sea, está al borde del abismo.
El abismo, por supuesto, se llama Donald Trump. Este hombre —que ha insultado a mexicanos, musulmanes y mujeres; que pidió “sarcásticamente” a los rusos hackear el correo electrónico de Hillary Clinton; y que rehúsa dar a conocer sus declaraciones de impuestos— puede ganar la elección...