Ni riesgos de negar los merecimientos deportivos de los integrantes de la selección nacional de fútbol. Por eso están en el deber de ser ejemplares en su comportamiento dentro y fuera de las canchas. La gente, en especial la gente joven, los exalta a la condición de modelos de integridad. Por la más mínima falla pueden malograr ese atributo de héroes populares.
La repetidísima escena de Falcao tapándose la boca y acercándoseles a Tapia, Guerrero y otros jugadores peruanos y la inmediata paralización del partido entre Colombia y Perú en los tres últimos minutos, hacen presumir que no se jugó hasta el último instante para ganar, como lo preceptúa el código ético de Juego Limpio de la Fifa, sino que hubo un acuerdo para suspender hostilidades y...