Con cerca de tres meses de movilizaciones, los chalecos amarillos franceses acudieron en menor número a la última convocatoria para manifestarse. Es cierto que el gobierno ya cedió a muchas de sus pretensiones y eso podría a ayudar a disolver el movimiento, además el invierno se empieza a poner duro y el país entra en la tónica de diciembre.
Sin embargo, es muy probable que volvamos a oír de los chalecos amarillos porque son la expresión de algo muy profundo que está sucediendo en la sociedad francesa. Para entender el movimiento no sirven los análisis clásicos que se apoyan en las filiaciones partidistas e ideológicas, porque es espontáneo, libre y autodeterminado, no está ligado a ningún partido político, ni es fundamental dentro de sus banderas...