Antes de las elecciones en EE. UU. dije que creía conveniente para la recuperación económica de ese país la llegada de un gobierno republicano, aunque no creía que el candidato elegido por dicho partido realmente lo representaba y menos que fuera la persona indicada. Sin embargo confiaba en que dicho país, a pesar de las imperfecciones que cualquier democracia tiene al apoyarse sobre sujetos también imperfectos y no perfectibles, tenía la posibilidad de superar las falencias del candidato ganador, ya que EE. UU. es un sistema con presidente y no un presidente que manipula un sistema, como ocurre en nuestro país.
Los primeros meses del gobierno Trump empezaron a reforzar esta idea pues, a pesar de la retórica prepotente del empresario hecho presidente,...