Con gritos, insultos, marchas de protesta, malentendidos, dolorosas confesiones personales y hasta oraciones apocalípticas como: “¡Dios mío, ven ya y acaba con este mundo!”: así acabó el debate sobre la revisión de los manuales de convivencia escolar que capturó la atención de los colombianos esta semana.
Fue un debate colombiano, en todo el sentido de la palabra. Un melodrama. “Hecho para el caos”, como dice la propaganda de un nuevo automóvil. Tiene razón Francisco Santos, uno más de la lista de ofendidos: “La rabia con que se ha librado muestra la necesidad de una gran cartilla de tolerancia para este país”.
Todo empezó los primeros días de agosto cuando el portal de internet Costa noticias, de Barranquilla, publicó un artículo asegurando que...