En el avance hacia los acuerdos de paz de La Habana están enfrentados dos juegos, el póquer de Santos y su gobierno y el ajedrez de Timochenko y las Farc. El primero es táctico e inmediatista y ganan la astucia y la suerte. El segundo es estratégico y de largo alcance y gana la fría inteligencia. Es la confrontación entre el tiempo oficial programado por la urgencia de resultados políticos y el tiempo insurgente lento, desesperante, no condicionado por el afán y los afanes de los plazos.
Si, como se ha dicho, a la guerrilla están haciéndosele demasiadas concesiones, puede ser porque esté primando lo estratégico del ajedrez sobre lo táctico del póquer. ¿Cómo comprender, si no, la carta que le envió el sábado el comandante de las Farc al expresidente...