“¿Dónde está el baño en el que se escondió Peña Nieto?”, le pregunté a un grupo de estudiantes al llegar a la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México.
Todos sabían a qué me refería. Un par de dedos índices me apuntaron en la dirección correcta. Entré al baño como antropólogo, buscando señales de otras épocas y simbolismos perdidos. Pero solo encontré urinales limpios y lavabos que relucían. Hice lo que tenía que hacer y luego me le quedé viendo al espejo.
Hacía 34 años que no regresaba a la universidad. Pero fue ahí donde me gradué en 1982. Bueno, no exactamente ahí. La universidad donde estudié se cayó durante el terremoto de 1979 y llegué a unas nuevas y ultramodernas instalaciones en otra parte de la ciudad. La Iberoamericana me preparó...