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Por Jimmy Bedoya Ramírez - @CrJBedoya

El primer paso

En la Colombia de hoy hay un asunto que condiciona todos los demás: la seguridad.

hace 1 hora
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  • El primer paso

Por Jimmy Bedoya Ramírez - @CrJBedoya

Las elecciones terminaron. El discurso de victoria fue pronunciado, las celebraciones quedaron atrás y ahora comienza la etapa más difícil: gobernar a partir del próximo 7 de agosto. Abelardo de la Espriella recibió un mandato claro de millones de colombianos que esperan más que un cambio de gobierno. Un cambio de rumbo. Después de cuatro años marcados por la incertidumbre, deterioro de la seguridad, el crecimiento de las economías ilícitas y la pérdida de confianza en las instituciones, el país va a exigir una respuesta al interrogante fundamental: ¿hacia dónde vamos?

Los primeros meses de una presidencia están llenos de símbolos. Los ciudadanos observan los nombramientos, las reformas anunciadas y las prioridades. Cada decisión envía un mensaje. Algunas hablan de economía. Otras de política social. Sin embargo, en la Colombia de hoy hay un asunto que condiciona todos los demás: la seguridad. La primera gran decisión internacional del presidente electo debería ser solicitar el ingreso de Colombia al Escudo de las Américas, una alianza regional impulsada por EE.UU. para coordinar acciones contra el narcotráfico, el crimen organizado transnacional y las amenazas que desbordan las fronteras nacionales. Esta acción es más que una coalición militar o diplomática, es señal estratégica: volver al centro de la seguridad hemisférica.

Más allá de los debates ideológicos, existe una realidad que ningún gobierno debe ignorar. El crimen organizado no es un problema exclusivamente colombiano. Las organizaciones que trafican cocaína también participan en minería ilegal, contrabando, tráfico de migrantes, lavado de activos y delitos cibernéticos. Operan en varios países, aprovechan la globalización y utilizan tecnologías sofisticadas. Mientras ellas actúan como redes transnacionales, los Estados continúan enfrentándolas, muchas veces, desde respuestas fragmentadas. Colombia conoce mejor que otros esta amenaza. Ha pagado un alto costo humano, económico e institucional por enfrentar estructuras criminales que mutan constantemente. Esa experiencia le ha permitido desarrollar capacidades únicas en inteligencia, investigación criminal, interdicción y cooperación internacional.

La incorporación al Escudo de las Américas tendría un significado geopolítico profundo. Representaría la reconstrucción de una relación estratégica con EE. UU. en momentos en que la seguridad vuelve a ocupar un lugar central en la agenda regional. También enviaría una señal de liderazgo frente a un fenómeno que amenaza la estabilidad democrática de numerosos países del continente.

El reconocido analista Moisés Naím advierte cómo las redes criminales prosperan donde los Estados fracasan en coordinarse. El crimen organizado entiende la lógica de la cooperación mejor que muchas democracias. Ninguna alianza internacional resolverá por sí sola los problemas de Colombia. Recuperar la seguridad exige desarrollo social, fortalecer la justicia, recuperar el control territorial, combatir la corrupción y reconstruir la confianza ciudadana. El desafío es demostrar que Colombia será gobernada con dirección estratégica, atrás quedará la improvisación y la desidia. Si la seguridad será la piedra angular, el primer paso parece evidente.

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Por Jimmy Bedoya Ramírez - @CrJBedoya

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