Por CARLOS I. ARANGO
Todos amanecemos haciendo fuerza. Unos invocando al creador para que nos perdone y no someta al pueblo inocente a la inundación que nos amenaza, otros desempolvando la calculadora haciendo cuentas de que quedan tantos metros para terminar la presa mientras el agua sube 20 cm por hora. Nuestro “alcalde industrial” Dr. Darío Londoño Villa, en 1955, vio la importancia de separar del quehacer político a las empresas de servicio público y así nacieron nuestras adoradas EPM. Adicionalmente, Medellín contaba con su Escuela de Minas que preparaba ingenieros 5 estrellas que diagnosticaron que para que la nueva empresa fuera exitosa debería ser totalmente independiente. Hoy con sus salarios inflados los ingenieros de EPM no le reviran...