Por
Leonard S. Rubenstein
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“Trabajar en un hospital de campaña es como la muerte” nos dijo un médico en Turquía, donde más de dos decenas de profesionales de la salud estaban siendo entrenados. Como si no fuera suficiente atender a las víctimas del arma preferida del Ejército Sirio, la bomba de barril, ellos mismos con frecuencia son el blanco de estos terribles artefactos. La ley internacional debe proteger a los trabajadores de la salud que atienden a los enfermos o heridos. En Siria no: allá, junto con las panaderías y los colegios, uno de los lugares más peligrosos es un hospital o una ambulancia. Según Médicos por los Derechos Humanos, unos 560 trabajadores han sido asesinados y 155 instalaciones médicas han sido atacadas desde...