Al final de un debate electoral siempre se caldea y polariza el ambiente político y los partidarios de cada campaña tienden a ver las mismas por la mirilla de sus deseos y por supuesto no hay mucho espacio para un análisis más sosegado que ponga en juego diversos argumentos.
A pesar de ello, voy a ir un poco contracorriente, invitando a los lectores de esta columna a verla con desapasionamiento y finalmente concluir si la misma contribuye al análisis de la campaña y a prever eventuales resultados.
El primer mecanismo histórico de valoración de las fortalezas o debilidades de las campañas, se asociaba a la presencia activa de los aparatos políticos partidistas; se tendía a decir que determinado partido tenía capacidad de movilizar un volumen de...