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Ernesto Ochoa Moreno
Columnista

Ernesto Ochoa Moreno

Publicado el 14 de noviembre de 2020

“Entre las azucenas olvidado”

Como todos los años, también el pasado 2 de noviembre estuve acompañando al padre Nicanor Ochoa, mi tío, en la celebración del día de los difuntos. Y en uno de esos momentos que se adensan de silencio, entre la meditación tras una lectura y la contemplación sin palabras sobre el misterio saboreado en la oración mental, se me ocurrió preguntarle al tío cuáles eran para él los mejores versos en español sobre la muerte.

- Pues, hijo, para mí los mejores versos sobre el morir, como a mí me gusta llamar a ese último momento de la vida, son los de la “Noche Oscura”, de san Juan de la Cruz. Sobre todo la última estrofa: “Quedéme y olvidéme,/ el rostro recliné sobre el Amado,/ cesó todo y dejéme,/ dejando mi cuidado/ entre las azucenas olvidado”.

-Si usted lo dice, padre, su razón tendrá, pero me parece que en ese poema el poeta carmelita no habla expresamente del morir, sino del encuentro amoroso entre Dios y el alma, que es la plenitud mística. O que es el cielo, pienso yo.

-Versos bellísimos, de un hondo y casto erotismo, anclados en la vivencia del amor humano entre hombre y mujer. El santo apenas comentó en prosa las dos primeras estrofas de la Noche Oscura (que dieron base a sus dos tratados “Subida del Monte Carmelo” y “Noche Oscura”) y, por lo tanto, desconocemos si hubo una inspiración o interpretación escatológica de esos versos citados.

-¿Escatológico? ¿Y eso con qué se come, tío?

-No seas irreverente, muchacho. Escatología es la parte de la teología que se refiere a lo que llamamos los novísimos del hombre, las postrimerías.

-Como las que nos enseñó el catecismo: muerte, juicio, purgatorio, infierno, cielo.

-El padre Hernando Uribe Carvajal llama a la escatología “el corazón de la teología”. Precisamente en el libro “El camino de un viajero espiritual”, publicado recientemente por la UPB en homenaje al carmelita de Monticelo, se reproduce un artículo suyo titulado “Escatología y espiritualidad”, uno de cuyos apartes reza: “Las Moradas y Cántico Espiritual, dos tratados magistrales de escatología”. Faltaron ciertamente en ese estudio referencias a la Noche Oscura y a la Llama de Amor Viva. Ya vendrán, supongo.

Es consolador e iluminador mirar los novísimos, sobre todo la muerte, con los ojos de los dos místicos carmelitas. Después te hablo del libro del P. Hernando y también de la escatología, como tema teológico. Para la teología de los novísimos, él se fundamenta en la “Escatología”, del Papa Ratzinger (Benedicto XVI), quien tal vez, sea dicho con respeto, es mejor como teólogo de lo que fue como Sumo pontífice.

-Cuidado, tío. No se meta en honduras.

-¡Ay, hijo... “Entre las azucenas escondido”... Suena a epitafio

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