Por ROBERTA JACOBSON Y DAN RESTREPO
Tratar de detener a inmigrantes como lo está haciendo la administración de Trump -unilateralmente, en la frontera y con tropas y gases lacrimógenos- es señal de sólo una cosa: fracaso.
De hecho, la respuesta de la administración a la caravana de migrantes de Centroamérica que llegó recientemente a la frontera con México destaca mucho de lo que está fallando con la política estadounidense y la política de inmigración hoy.
Estos migrantes, independientemente de sus razones para venir, están siendo explotados y victimizados en ambos extremos de su viaje: en casa por pandillas callejeras, traficantes de personas y las principales organizaciones criminales, y en los Estados Unidos por políticos que buscan ganancias...