Las personas somos, en buena medida, el producto de aquello con que nos alimentemos. Así como el estado físico de los hijos depende en gran parte de la dieta que tengan desde pequeños, el estado mental y moral de los miembros de la sociedad es producto de aquello con que se nutran desde la infancia. Cuando los niños consumen ante todo “comida chatarra”, sufrirán deficiencias en su estado físico que abonarán el terreno para que los ataque cualquier mal.
Esto mismo ocurre con el desarrollo de la salud mental y moral de las personas, lo que significa que la dieta con que se alimente el corazón de los niños será la mayor responsable de su conducta social. Jóvenes violentos y dispuestos a divertirse abusando cruelmente a los compañeros más vulnerables...