<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
David Santos Gómez
Columnista

David Santos Gómez

Publicado el 23 de julio de 2019

Estirar las fronteras del insulto

El último exabrupto de Donald Trump, en el que pidió a cuatro mujeres congresistas “regresar a los países de donde vinieron”, revivió la polémica sobre el racismo del presidente de EE. UU. Los republicanos, atontados por los dichos indefendibles de su jefe, trataron de esquivar responsabilidades con eufemismos que no van a ningún lado. Los demócratas, divididos entre viejos políticos y nuevas fuerzas de izquierda, intentaron cerrar filas en torno a sus representantes. Las afectadas -más inteligentes- reconocieron en el insulto un intento para desviar la atención de lo fundamental: las discusiones que se adelantan en Washington sobre el salario mínimo y la salud.

Trump juega la carta de la distracción de manera meticulosa. Sus insultos son cuidadosamente pensados y dirigidos, aunque parezcan resultado de rabietas espontáneas. Lo ha hecho siempre de esta manera. Cuando dijo que los mexicanos eran violadores o que los musulmanes no podrían entrar a su país. Cuando equiparó a los grupos de supremacía blanca con aquellos que se manifestaban en su contra en Charlottesville. Lanza la molotov y espera que el mundo entero hable de él. Ha sido su forma de llegar hasta la Casa Blanca.

En el proceso, el mandatario juega con los límites de lo aceptado moralmente y amplía una grieta social y cultural en perjuicio de las minorías. Pero además impulsa los sentimientos de odio y los avala. Con su demagogia, que busca el aplauso de su base electoral, destroza logros de décadas en pro de la igualdad, que aún son muy frágiles.

No le importan las reprimendas locales, vengan de la oposición o de su propio partido y menos si son de los medios de comunicación o sus editorialistas. Ni siquiera parece inmutarse con las críticas que le hacen líderes del peso de la alemana Ángela Merkel o el canadiense Justin Trudeau. Su propósito es desconcertar a la oposición y cohesionar a sus seguidores, que todo se lo permiten.

Porque su acción es clara. Con esta última andanada de insultos el millonario ha empezado de manera formal su campaña a la reelección con la misma táctica que hace cuatro años le ganó el favor de su electorado. Ahora da un paso más allá, amplía las fronteras de su ignominia y normaliza lo que hace un lustro era impensado. Transforma el lenguaje y desde allí pretende cambiarlo todo para regresarnos al pasado más oscuro .

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas

Aplausos y pitos

$titulo

CAMPEONES CLÁSICO

Ayer fue la premiación de los campeones de todas las categorías del Clásico EL COLOMBIANO.

$titulo

CHARCOS MORTALES

Apropiaciones de aguas, incumplimiento de normas o alicoramiento, generan ahogamientos y tragedias.