Las filas de muchachitos recién salidos de la niñez se retorcían en bloques compactos que impedían caminar. En las afueras, la serpiente adolescente cubría cuadras y cuadras. La Feria del Libro bogotana nunca había visto tamaña concurrencia.
De lo alto llegó la orden de cerrar el ingreso, pues el recinto no resistía más. Mientras Fernando Vallejo atestaba el auditorio principal, con su verbo repleto de investigación y denuestos, los demás autores se quedaron sin público. Su gente no había aguardado cola desde varias horas antes de la explosión youtuber, como sí lo había hecho la del provocador antioqueño.
El astro de la tarde, en el día internacional del idioma, era Germán, así, sin apellido, pues el chileno Garmendia no lo necesita a pesar de...