Escribo desde Chicago, donde disfruto de un excelente encuentro familiar, con momentos de reflexión analítica, de fortalecimiento de valores y de espacios para construir nuevos y gratos recuerdos. En la cotidianidad del país, pareciera que los árboles no nos permiten ver el bosque, lo cual dificulta tener plena conciencia sobre el prometedor momento que se está viviendo. En la distancia y oyendo a personas con un espectro más amplio para el análisis, se fortalece la percepción de que cada día crecen las perspectivas de cambio constructivo en el país, y con ello las posibilidades de avanzar hacia la paz, el desarrollo y la concordia. La condición necesaria es una mayor tracción en los procesos.
Dentro de las buenas noticias está la referente...