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El discurso del tigre

hace 1 hora
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Por Federico Hoyos Salazar - contacto@federicohoyos.com

Desde una torre rodeada de luces, humo y música, el nuevo presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella (ADLE) pronunció su primer discurso a la nación. Estas primeras palabras permiten vislumbrar algo del estilo, prioridades e incluso de las personas con las que el presidente electo puede gobernar.

Primero: Las prioridades. La reiterada alusión al orden, la seguridad y el ejercicio de la autoridad, fue constante durante la campaña presidencial de Abelardo y se ratificó en su primer discurso. Su mención directa a los soldados y policías de Colombia envía una primera señal de lo que será un cambio drástico en la conducción de las FFAA, pasaremos de una operatividad limitada por el proceso de la paz total a una estrategia ofensiva en contra de los grupos armados ilegales con quienes el gobierno Petro negoció.

En materia de política exterior, la temprana llamada del presidente electo con el presidente de los Estados Unidos es una primera y clara señal del fortalecimiento de la relación bilateral y del lanzamiento de una nueva agenda de cooperación. Así como Abelardo dio señales inequívocas de acercamiento a EEUU, también se alejó de otras naciones “no democráticas”. ¿Significa esto un distanciamiento con China?

Segundo: Lucha contra la corrupción y renovación política. ADLE creo una nueva categoría en la ya dividida política nacional, “los de siempre”. Con este término, el presidente electo se ha referido a políticos tradicionales y partidos que han estado al vaivén de los vientos del poder. ADLE cerró la puerta a diferentes apoyos de partidos y políticos durante la campaña. La pregunta es si esta verticalidad se conservará en el gobierno. ¿Cómo se relacionará Abelardo con el Congreso? En cualquiera de los casos, es esperanzador que parte de la promesa de valor del gobierno de De La Espriella sea una relación diferente y transparente con el liderazgo político nacional.

Tercero: Generosidad. A diferencia del maniqueísmo de Cepeda quien concentró su discurso y mensaje en sus bases electorales, ADLE se dirigió a quienes no votaron por él. Con tono menor y un mensaje generoso, el presidente electo disipó rumores de campaña sobre la actitud del nuevo gobierno con sus opositores. Además del típico mensaje de gobernar para todos los colombianos, De La Espriella fue enfático en que su administración no se discriminará ni señalará a ningún ciudadano por sus convicciones políticas.

Aunque los primeros mensajes del nuevo presidente fueron conciliadores y de estabilidad, es posible prever que la administración del “tigre” será disruptiva y cambiará dinámicas de poder y de relacionamiento con la política nacional como en materia internacional que hasta ahora el país quizás no había conocido.

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