Tal como lo anuncié en la columna anterior, el 28 de junio se hizo pública la iniciativa denominada “La Paz Querida” con la intención de propiciar el diálogo informado y desapasionado sobre cómo construir el buen futuro de nuestro país. Ese buen futuro debe estar ligado a la paz justa, regido por una ética social diferente. Es un propósito que para algunos puede parecer una quimera, pero para muchos, entre ellos los 42 del núcleo gestor de la iniciativa, resulta una posibilidad cierta si sumamos las voluntades capaces de adquirir el compromiso con el cambio transformador.
Para iniciar es conveniente aprovechar el optimismo que inspira la perspectiva de terminar la violencia. Creemos que los muy probables acuerdos con las FARC y los necesarios...