Querido Gabriel,
La muerte de un hijo debe doler en lo más profundo. En algunos casos, sin embargo, una gran pérdida se puede transformar en compromiso con una causa: la tragedia suprema se supera mejor cuando nos entregamos a la bondad. Eso sentí en Cartagena con Catalina Escobar, emprendedora social de la fundación Juanfe, que lleva el nombre de su hijo, muerto en un accidente. Ella y su equipo trabajan hace 17 años por el desarrollo de madres adolescentes y sus bebés. Las acogen, cuidan y guían en la construcción de un proyecto de vida, con dignidad y sentido de la posibilidad. La Juanfe ha sido fundamental en la rápida disminución de la cantidad de niñas que quedan en embarazo cada año en esta ciudad del Caribe. Sus egresadas pasan de la...