El que tiene la información tiene el poder. Sobre todo si se trata de información confidencial, privilegiada, incluso íntima. Es un principio de la inteligencia militar-policial, pero también de las grandes mafias, de los capos que saben que, más allá de dosis calculadas de violencia de sus aparatos armados, es definitivo y esencial colarse en los compartimientos de datos y operaciones del enemigo y de los potenciales blancos de presión en los juegos de poder y control de lo ilegal... y lo legal. “Inteligencia, antes que balas y sangre”.
Acaba de estallar un nuevo escándalo de chuzadas, de interceptaciones ilegales de las que se sindica al general (r) Humberto Guatibonza, “uno de los oficiales en retiro más respetados y entrenados en temas de...