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Óscar Domínguez Giraldo
Columnista

Óscar Domínguez Giraldo

Publicado el 16 de diciembre de 2021

Historias de locos bajitos (47)

A la par que comparto estas anécdotas, paso el sombrero para pedir una limosnita con historias parecidas:

Un niño despiertísimo miró la foto de su abuelo y, al reconocerse, exclamó: “Yo soy mi abuelo”.

En pleno diciembre, Sofía, de tres años, hizo buñuelos, pero le aclaró a la madre: “Mami, yo no me saqué los mocos para hacer los buñuelos”.

Cuando el padre de Benjamín salió de viaje lo llamó por celular. Su hijo le dijo: “Papi, te extraño más que al celular”.

Mi hija de siete años se tomó una selfi y la empezó a editar. Cuando terminó, me pregunta: “Mami, ¿quedé sexy?”.

Del libro Palabra de niño:

Felicitaciones, Dios: Yo no sabía que el púrpura y el amarillo combinaran tan bien, hasta que vi el atardecer del martes.

Se murió la mamá de un compañerito de Luis, que cursaba primero de primaria. Por ser el más avispado, la maestra le encargó entregarle el sufragio al viudo. En medio de la sala de velación, el pequeñín se dirigió muy orondo al viudo y con ceremoniosa voz, mientras le entregaba el encargo, le dijo: “...y que la maestra lo manda a felicitar”.

Unas de abuelos:

Los abuelos nunca mueren: se hacen invisibles (¿).

Los abuelos aprendieron que un abrazo vale más que toda una biblioteca (¿).

Los abuelos huelen siempre a abuelos (¿).

En un paseo a San Andrés, la guía ofrece cocteles afrodisíacos como el tumba catre, sexo en la playa, rompe colchones... Luis Miguel, de siete años, pide a gritos: “¡un sexo en la playa...!”.

Juan Carlos, de tres años, al ver que su hermanito se despertaba, le dijo a su mamá: “Mamá, Mario ya amaneció, dale el tetero”.

De Violeta: —Mami, ¿qué tienen de diferente tus citas médicas a las mías?

—Mmmm... ¡ya sé! Que a mí no me miden porque no voy a crecer más.

—Pero deberían medirte para ver si te estás achiquitando.

Violeta: —Mami, ¿qué sigue después de pésimo?

—¿Cómo así?

—Sí, primero, segundo, tercero, cuarto, quinto, pésimo.

Violeta: —Mami, ¿por qué en la tele muestran lugares tan lejanos que nos antojan de ir?

Violeta: —Mami, ¿quieres saber cómo dormí? Pregúntame.

—¿Cómo dormiste?

—Conté ovejas y no sirvió de nada.

En segundo de primaria les hicieron varias preguntas a los niños. Dos ejemplos:

—¿Qué haría a tu mamá perfecta?

—Por dentro ya es perfecta, pero afuera creo que hay mucha cirugía plástica.

—¿Si pudieras cambiar algo de tu mamá qué sería?

—Me gustaría que desaparecieran esos ojos invisibles que tiene atrás de su cabeza.

Luna, de cinco años, no se lleva muy bien con sus abuelos, a juzgar por este comentario que le hizo a su madre: “Mami, pobre mi papi que tuvo que crecer con ellos” 

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