Cada vez más, las páginas de opinión y editoriales de los periódicos del mundo se convierten en foros abiertos en los que confluyen corrientes distintas de pensamiento y figuras variopintas (los columnistas) que encarnan esas tesis diversas, contradictorias y polémicas. Necesarias para oxigenar la capacidad de debate, respetuoso y elaborado, pero franco y punzante, que requiere cualquier ciudadanía dispuesta a asumir las responsabilidades y ejercer los derechos civiles de su tiempo.
Tal vez sea ese el mayor signo de modernidad y actualidad, pero también de permanencia del contrato social establecido por los diarios desde sus orígenes: defender y construir democracias. Estimular la producción y la confrontación de ideas. Los periódicos y columnistas...