Por Álvaro Escobar Mejía
Cientos de familias que habitamos en las veredas de la antigua vía al mar, carretera a Boquerón, entre ellas El Yolombo, La Ilusión, San José y Boquerón, desde el mes de diciembre del pasado año estamos padeciendo la falta de servicio telefónico y de internet que presta Tigo-Une. Después de reiteradas comunicaciones con el “servicio al cliente” en las que siempre nos contestaban que estuviéramos tranquilos, que ya se iba a arreglar el daño, que tuviéramos paciencia... y el daño no se ha arreglado. Supimos que se trató de un hurto de parte del cable “multipar” que ya se había presentado en otras ocasiones y que había sido reparado oportunamente. Nos dicen, extraoficialmente, que habrá un posible cambio de tecnología para que esto no vuelva a ocurrir lo que tampoco ha sucedido. Además, la señal de celular es pésima en esta zona lo que hace que realmente estemos incomunicados viviendo en Medellín, a escasos diez kilómetros del centro. Esto es un hecho insólito en pleno siglo 21 y en la “ciudad más innovadora del mundo”. Para colmo, con una pésima vía que, basta con ir a recorrerla para enterarse de su desastroso estado y además un acueducto veredal, “El Hato”, que está casi siempre sin agua.