Tras la proclama separatista catalana del pasado 27 de octubre, nadie esperaba que sus “osados” líderes fueran tan endebles y raquíticos como, a la postre, se ha puesto en evidencia; prueba de ello es que el depuesto expresidente Carles Puigdemont –defendido por un reconocido abogado que es vocero de terroristas vascos– y algunos exconsejeros de su gobierno, se negaron esta semana a comparecer ante la Audiencia Nacional española que los investiga por los delitos de sedición, rebelión y malversación.
En su lugar, emprendieron una vergonzosa retirada hacia Bélgica como si se tratase de un sainete de tercera liderado por aprendices; camino distinto adoptaron, sin embargo, la presidenta del Parlamento Carme Forcadell y cinco miembros de la Mesa,...