Por RAÚL E. TAMAYO GAVIRIA
A don Román Calle, famoso alcalde conservador de Santa Rosa de Osos en el siglo pasado, le llegó un telegrama de la Gobernación de Antioquia, cuando el gobernador nombraba, trasladaba y destituía los alcaldes municipales. Tiempos gloriosos cuando no había robos, ni alcaldes corruptos.
El telegrama decía: “Señor Román Calle, sírvase trasladarse al municipio Don Matías. Gobantioquia”.
El alcalde respondió: “Gobantioquia: No acepto traslado. Romcalle.” El gobierno responde: “Señor Román Calle, queda destituido. Gobantioquia”. Román responde: “No acepté traslado, menos acepto destitución. Romcalle”. Román se quedó en Santa Rosa, porque el gobernador era Dionisio Arango Ferrer, conservador y muy parecido a Román en lo autoritario, y lo apoyó.
Esta semana subí al Cerro Nutibara a recordar viejos tiempos, cuando en mi juventud, de Conquistadores subíamos a pie y en bicicleta y después cuando desde las alcaldías de José Jaime Nicholls y Luis Alfredo Ramos, ya volví como autoridad del Municipio de Medellín.
El Pueblito Paisa es un descreste. “El que no conozca el Cerro Nutibara, no conoce a Medellín”, dice un letrero. Y es verdad.
Turistas de todas las clases sociales, desde los más humildes campesinos, hasta los más modernos hippies, llenos de tatuajes y minifaldas, hablando en todos los idiomas.
Me sentí orgulloso de ser paisa, agentes de tránsito, parqueaderos, sitios de comidas, todo en orden. Gente alegre y disfrutando.
¿Quién hizo esto? Nadie sabe. Hay una placa con información pesada, extensa y cansona que cuenta cómo un concejal a principios del siglo pasado pidió que en terrenos del “matadero municipal...”, y sigue con una historia de funcionarios y nombres propios de desconocidos, nombres de alcaldes y funcionarios que se encontraron “el Pueblito Paisa” y lo quieren aprovechar porque lo pintaron o se motilaron en la barbería.
Como comunicador, relacionista y defensor del derecho de información, les cuento: hoy nadie le gasta tiempo para leer una pared con datos. Les cuento lo fundamental:
El Pueblito Paisa fue una idea de doña Helena Baraya de Ospina, siendo gerente de Turantioquia, con una junta directiva que le creyó y con un alcalde que puso el terreno que es del municipio de Medellín, Óscar Uribe Londoño. Un presidente generoso, Alfonso López Michelsen, que puso la plata, la confirmación de doña Sofía Medina de López y la verraquera del siguiente alcalde, Guillermo Hincapié Orozco, y la inauguración en la presidencia de Belisario Betancur.
Nada se hubiera logrado sin el entusiasmo de una mujer inteligente y joven como Marylú Nicholls, que desde sus primeros 26 añitos, siendo funcionaria de Fomento y Turismo de Medellín, con intrépida audacia, se atreviera a pedirle al presidente López los últimos 500 mil pesitos que faltaban para el Pueblito Paisa, en una venida del presidente a Medellín.
La posterior dedicación, para la dotación del Pueblito Paisa, su trabajo con empresas para su sostenibilidad, hoy orgullo de Medellín, la doctora Marylú Nicholls se ganó el Premio Nacional de Turismo de El Colombiano. Pues bien, ni Marilyú ni doña Helena figuran en la “placa pared” de Fico.
ÑAPA: Hoy marcharemos en defensa de los derechos a la vida del niño y de la madre. Pediremos que no se aborte. La vida comienza desde el principio. En la concepción.