La diferencia de los primeros invitados a la “boda de su Hijo”, no a un banquete genérico, retrata la actitud negativa frente al reino. Actitud de soberbia, la de aquellos que confían en su propia justicia, la que pueden adquirir por su esfuerzo personal aplicado a cumplir meticulosamente la Ley, y rechazan, en cambio, la verdadera justicia, los caminos de la salud, que procede de Dios.
Los invitados iniciales, el pueblo de Israel, han escogido quedarse con lo que tenían, una manera instalada de vivir religiosamente la fe, sin aceptar los riesgos del Evangelio, y algunos incluso han llegado hasta el asesinato de los que los invitaban. Y entonces ha venido la llamada universal, el banquete se abre “a todos los pueblos”.
Pero para participar de...