La gran obsesión territorial de las élites paisas durante más de una centuria fue Urabá. Tratándose de tanto tiempo los resultados son más que mediocres. Se logró administración política sobre la región, tras décadas de “epopeya” se hizo una trocha y de todo lo demás se encargaron los colonos, muchos de ellos chocoanos y cordobeses. Habrá carretera moderna –cosa que se le debe a Juan Manuel Santos– y puertos gracias a la iniciativa privada, en buena medida extranjera. Somos más flojitos de lo que creemos. Con el añadido de la desmovilización de las Farc, Urabá como meta está chuleada. Lo que sigue será el resultado de lo hecho.
El nuevo principal propósito de Antioquia debería ser el Nudo de Paramillo y los municipios que se asientan en él, principalmente...