El título de esta columna es el del último libro del padre Francisco de Roux; una contribución más que el padre De Roux ha hecho a la paz, la convivencia y el desarrollo de los colombianos, en su largo apostolado y que estoy convencido lo seguirá haciendo al frente de la Comisión de la Verdad, de la cual es su director, junto con el puñado de colombianos y colombianas que conforman la misma.
El propio título es un mensaje profundo, como lo es toda su obra, no existen paces perfectas en ninguna sociedad, porque ellas son construidas por seres humanos con todas sus debilidades y atributos. Pero desde su Introducción nos coloca un presupuesto que es fundamental: “Me importa la paz como valor moral... Asumir la paz como valor moral significa que...