Pegarse de comentarios apresurados para criticar por todo es una costumbre que se nos da muy fácil, tan fácil como hacer bolas de rumores infundados cuando algo extraordinario ocurre. Nos encanta bordar mantos de duda con perlas de cizaña.
Con las fallas presentadas por el metro hace pocos días, además de las voces exaltadas y desconocedoras de los afectados, se oyó la de una concejala de la ciudad que hablaba de falta de mantenimiento y desvío de recursos, como si hacer control político y ser malintencionados fuera lo mismo.
Que se vare un metro no debería ser noticia, pues ningún aparato está exento de fallos en ningún lugar del mundo. Pero el desbarajuste que se genera merece explicaciones para la comunidad. Y aquí las traigo, de primera mano,...