Los actos de corrupción se pueden explicar por la suma de comportamientos individuales. Indisputablemente, hay personas corruptas que se aprovechan de las organizaciones y consiguen provecho propio. Sin embargo, en situaciones de corrupción extendida, los individuos corruptos son solo parte del problema. Las organizaciones que integran o de las cuales se aprovechan también estructuran la corrupción. Si la dimensión organizacional no es atendida, las personas seguirán siendo reemplazadas como piezas fungibles de un engranaje, y la dinámica de corrupción perdurará.
En países en los cuales la corrupción es considerada como endémica –por ejemplo, en Colombia – no es suficiente combatir la corrupción a golpe de derecho penal. Claro que hay que sancionar...