La confusión informativa sobre Venezuela parece insuperable. Se transmiten y publican opiniones, no datos ni hechos. Los medios de comunicación entrevistan exclusivamente a personas que están de acuerdo de antemano con la postura política de cada casa noticiosa.
No hay información, hay propaganda. No se comunica, se editorializa. Y se editorializa en los géneros periodísticos que deberían ser imparciales, noticia, reportaje, entrevista.
Las redes sociales –ya se sabe- enjaulan a cada usuario en el círculo de sus amigos, seguidores. Es decir, de los que piensan como él. Nunca como ahora tienen más razón Marcuse y su hombre unidimensional. Cerebros parametrados, eso somos.
Con ocasión de las recientes votaciones contra la Constituyente y para la...