Por GREG WEINERredaccion@elcolombiano.com.co
Donald Trump se postuló para la Casa Blanca como un agente de cambio hostil a los hábitos de Washington, el lugar al que apodó “el pantano”. Funcionó. Pero las costumbres que sigue derribando como presidente son los andamios que apoyan las frágiles palabras de nuestra Constitución escrita. El rechazo del Sr. Trump es más amenazante tanto para su presidencia como para nuestro régimen constitucional que cualquier violación técnica de la ley de la que ha sido acusado (al menos hasta ahora).
El que el presidente de los Estados Unidos hable con cuidado y dignidad, que ejerza el poder del perdón que la Constitución le otorga de manera soberbia en lugar de indecente, que respete la independencia del cumplimiento...