Cuando yo comencé a trabajar como conferencista y educadora familiar, y de esto hace más de cuarenta años, lo primero que hacía era preguntarles a los padres de familia que asistían a mis charlas ¿qué es lo que ellos más anhelaban para sus hijos? En ese entonces, la respuesta casi unánime siempre era la misma: “que sean personas responsables y correctas”. Sin embargo, de un tiempo para acá, lo que casi siempre me responden los padres suele ser “¡que mis hijos sean felices!”.
No hay nada de malo en aspirar a que nuestros hijos sean personas muy felices, pero el error es que esta sea la meta a la que aspiramos a la hora de criarlos. Yo creo que, por este motivo, hoy en día a los hijos se les da todo lo que quieren, se les compra todo lo que piden,...