Es lamentable que hoy haya tantas parejas que deciden terminar su matrimonio por razones tan triviales como “debo encontrarme a mí mismo” o “necesito mi espacio”, como si acabarlo no fuera una decisión catastrófica.
Una de las razones para que hoy en día haya tantos divorcios es que la cultura de la entretención fomenta la idea de que ser felices significa vivir para gozar y pasarla bien a como dé lugar. Y por eso, hoy son cada vez más las parejas que se divorcian porque “no soy feliz.”
Sin embargo, a decir verdad, el problema no es tan solo de falta de amor, sino de falta de integridad porque así se deshonra la promesa que sellamos el día en que juramos ante Dios y ante la sociedad que nos amaríamos “hasta que la muerte nos separe”. ¿Cuál es...