A medida que la industria de los alimentos se apodera de nuestra mesa, cada día se vuelve más difícil comer bien y, sobre todo, hacerlo en forma saludable.
Las causas son variadas y complejas. Una de ellas es la desaparición de la agricultura de subsistencia que permitía que los alimentos se consumieran en las mismas regiones donde eran producidos. Los vegetales, las frutas y la carne iban “de la granja a la mesa”. Hoy recorren cientos de kilómetros para viajar de las zonas de cultivo a los centros de acopio mayorista, luego a las fábricas y, por último, a los supermercados o a las tiendas minoristas, donde la gente los compra.
Otra es el desconocimiento de los consumidores acerca de los ingredientes usados para procesar los alimentos por parte...