El segundo aniversario de las conversaciones de paz entre el Gobierno y los guerrilleros de las Farc que se cumplió esta semana podría haber sido una celebración llena de alegría para los colombianos que todavía creemos que la mejor arma que tenemos para lograr la paz es el perdón. Sin embargo, fue un aniversario amargo.
No solo para las familias del general Rubén Alzate, la abogada Gloria Alcira Urrego, el cabo Jorge Rodríguez y los soldados Paulo César Rivera y Jhonatan Andrés Díaz —secuestrados por las Farc en Arauca y Chocó—, que a lo largo de la semana aguardaron con ansiedad el regreso de sus seres queridos.
También, para el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, empeñado en negociar en medio del combate y cautivo de los dos discursos...