El miércoles lloré, como muchos en el país, mientras observaba las horrorosas imágenes de video en Baton Rouge, Louisiana, que muestran a un hombre negro siendo asesinado a disparos, en la espalda y el pecho, después de ser sometido a la fuerza por dos policías blancos. El jueves, desperté con la noticia de un hombre negro en Minnesota, abaleado por la policía durante una detención de tráfico. Estoy devastada y enfurecida.
Alton Sterling está muerto. Philando Castile está muerto. Mi hijo, Michael Brown, ya lleva casi dos años de muerto .
La muerte no es bonita para nadie, pero lo que estas familias enfrentan ahora es el horror de ver a sus seres queridos morir una y otra vez, en público, de una forma tan violenta. Enfrentan la impotencia ante...